• Jue. Oct 21st, 2021

Movimiento literario del quijote

Movimiento literario del quijote

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Cuando los españoles dicen: «La culpa es de los alemanes», podrían estar refiriéndose a la crisis de la deuda europea. Cuando los hispanistas británicos dicen lo mismo, lo más probable es que se refieran a la llamada interpretación romántica de la obra maestra de Miguel de Cervantes, El Quijote. En su influyente libro The Romantic Approach to Don Quixote, el difunto don Anthony Close de Cambridge arremetió contra los críticos que leían la obra de Cervantes bajo una luz filosófica por imponer «estereotipos y preocupaciones modernas» a una novela que, en su opinión, fue escrita exclusivamente como una parodia de los cuentos de caballería predominantes en el siglo XVI. El aliado de Close en Oxford, P. E. Russell, le superó al afirmar que no se debe considerar que Cervantes haya «aportado nada de originalidad a la historia de las ideas». La lógica que Russell utilizó para apoyar esta afirmación era casi vertiginosa en su circularidad, ya que le exigía estipular -como norma para establecer que alguien ha tenido una idea verdaderamente original- la presencia de un contemporáneo que hubiera expresado más o menos la misma idea.

Burro xote

Cada autor tiene un «punto de vista» desde el que inventa y construye sus personajes e incidentes. Algunas novelas pueden estar escritas en primera persona para exponer subjetivamente los males de la sociedad; otras formas de escritura parten de un autor omnisciente que puede ver en el interior de cada persona y contar la historia pasada y futura en cada momento de la narración. Dickens es un ejemplo de este tipo de escritor.
Cervantes, en cambio, opta por escribir una «historia» y, por lo tanto, se impone ciertas limitaciones y ventajas. Debe dar periodísticamente los hechos de lo que ocurre claramente en cada parte de la acción; no puede inventar atributos de sus personajes sin documentar estas cualidades con acciones. Como historiador responsable, no puede imponer ninguna opinión a su lector, sino que debe presentar a cada personaje con el mayor número de detalles de descripción y acción para que sus lectores puedan sacar sus propias conclusiones. Para favorecer este ideal de objetividad, Cervantes inventa al eminente historiador, el Cid Hamet Benengali, pues sólo un moro trataría de menospreciar cualquier hazaña española, y esto garantiza la verosimilitud de todos los detalles de la vida de Don Quijote.

Cide hamete benengeli

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (español moderno: El ingenioso hidalgo (en la segunda parte, caballero) don Quijote de la Mancha, pronunciado [el iŋxeˈnjoso iˈðalɣo ðoŋ kiˈxote ðe la ˈmantʃa] (escuchar)), o simplemente Don Quijote (/ˌdɒn kiːˈhoʊti/, US: /-teɪ/;[1] español:  [doŋ kiˈxote] (escuchar), español moderno temprano:  [doŋ kiˈʃote]), es una novela española de Miguel de Cervantes. Se publicó originalmente en dos partes, en 1605 y 1615. Obra fundacional de la literatura occidental, se la suele calificar como la primera novela moderna[2][3] y se la considera una de las mejores obras jamás escritas[4][5] El Quijote también tiene el honor de ser uno de los libros más traducidos del mundo[6].
El argumento gira en torno a las aventuras de un hidalgo manchego llamado Alonso Quixano, que lee tantos romances de caballería que pierde la cabeza y decide convertirse en caballero andante para revivir la caballería y servir a su nación, bajo el nombre de Don Quijote de la Mancha. Recluta como escudero a un sencillo labrador, Sancho Panza, que a menudo emplea un ingenio único y campechano para enfrentarse a los monólogos retóricos de Don Quijote sobre la caballería, ya considerados anticuados en la época. Don Quijote, en la primera parte del libro, no ve el mundo como es y prefiere imaginar que está viviendo una historia de caballeros.

Don quijote

Si bien es cierto que el Quijote se burló de los linajes mitológicos españoles en 1615, en 1815 ya había desarrollado un linaje mitológico español propio.    En el siglo XIX, las interpretaciones de la novela de Cervantes mezclaron el nacionalismo español con el movimiento romántico, un movimiento en las artes y la literatura que enfatizaba cualidades como, en palabras de Wordsworth, «el desbordamiento espontáneo de poderosos sentimientos» (citado en Abrams y Harpham 2) y «la facultad de la imaginación» (Abrams y Harpham 3).    Muchos críticos románticos españoles de la novela la veían como una continuación de la «tradición de las baladas» medievales y consideraban a España «como el país donde se consideraba que lo medieval había prosperado más» (Close 56).    En la «realidad» imaginaria de estos críticos literarios y de algunos políticos españoles, los elevados ideales caballerescos de El ingenioso hidalgo de la mancha eran vistos con admiración más que con despecho cómico, ya que reflejaban la grandeza de un nacionalismo español de larga data.
La interpretación romántica más seria del Quijote no se limitó a los escritos patrióticos de los españoles.    En la Inglaterra victoriana, escritores y estudiosos alabaron la imaginación heroica de Don Quijote, aunque sus intentos de heroísmo tuvieran resultados desafortunados.    Como escribe Anthony Close, los románticos del siglo XIX hicieron que la novela pasara de ser «una sátira del entusiasmo» a una novela en la que «el entusiasmo [se había] convertido en la quintaesencia de lo espiritual» y el personaje titular en el «tipo universal del idealista» (57).    El movimiento romántico alabó la pasión y el sentimentalismo, y en consecuencia reimaginó al personaje de Cervantes como uno loable por su trágico idealismo.

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