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Valle inclan genero literario

Valle inclan genero literario

La cabeza del dragón

Luces de bohemia Es un clásico de la literatura española. La primera obra a la que su autor, Ramón María del Valle-Inclán, califica de esperpento. Hoy traigo un breve análisis de este texto que seguramente todos hemos leído en nuestros años de instituto o posteriores. Y también porque, según el panorama nacional actual, su esencia sigue siendo válida para este presente.
Luces de bohemia es una obra publicada en una primera versión por entregas semanales en 1920 en el semanario España. En 1924 la versión definitiva, revisada y reeditada con tres escenas más. Pero no se estrenaría hasta 1970.
Narra la última noche en la vida de Max Estrella, un poeta pobre y ciego, casado y con una hija. Para este personaje Valle-Inclán se basó en la figura, vida y muerte del novelista sevillano Away Sawa. Pero la narración se convierte en una parábola trágica y grotesca de la imposibilidad de vivir en una España deformada, injusta, opresiva y absurda.
El peregrinaje de Max Estrella es un descenso a las profundidades de la injusticia, la miseria y la ignorancia. Además, no sabemos si al final muere de frío, de hambre, de bebida o de su corazón cansado que late ante el espectáculo del mundo que le rodea.

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Cada uno de ellos está dedicado a una estación del año: «Soneto de otoño» (1902), «Soneto de verano» (1903), «Soneto de primavera» (1904) y «Soneto de invierno» (1905). El protagonista es el Marqués de Bradomín, que puede definirse sin duda como un «alter ego» de su creador, al que define como un «Don Juan admirable, feo, católico y sentimental».
Por su esplendor y misterio, su refinada prosa musical y su ambiente decadente, los «Sonetos» de Valle-Inclán tuvieron el mismo efecto que la poesía del nicaragüense Rubén Darío: la plena integración del lenguaje y la sensibilidad modernistas en la literatura española.

Género esperpéntico-literario

Ramón Maria del Valle Inclán El novelista, dramaturgo y poeta español Ramón Maria del Valle Inclán (ca. 1866-1936) fue miembro de la Generación del 98. Las tendencias literarias extranjeras influyeron profundamente en su obra, y fue especialmente deudor del movimiento modernista.
Valle Inclán produjo poesía, obras de teatro y novelas. Entre sus versos simbolistas destacan Aromas de leyenda (1907) y La pipa de Kif (1919). Entre sus obras de teatro destacan Águila de blasón (1907) y Cara de plata (1922), ambas en prosa. Cuento de abril (1910) y La marquesa Rosalinda (1913) son obras en verso. La cabeza del dragón (1914) fue uno de sus dramas más exitosos. Sin embargo, alcanzó la fama como novelista. Se utilizó a sí mismo como modelo para el héroe libertino de sus Sonatas (1902-1905). Esta serie de cuatro partes, que representa las estaciones del año y las correspondientes etapas del hombre, fue traducida al inglés como The Pleasant Memoirs of the Marquis de Bradomin (1924). Flor de Santidad (1904) retrata la vida gallega, y Los cruzados de la causa (1908) trata de la Guerra Carlista. Entre sus novelas posteriores destacan Divinas palabras (1920), que evoca su origen gallego; Luces de Bohemia (1924), que trata de la vida de los bohemios; Tirano Banderas (1926), ambientada en una república latinoamericana; y La corte de los milagros (1927).

Juego de luces de bohemia por ramón maría del valle-inclán

La Real Academia Española definió por primera vez el término esperpento en la decimocuarta edición del DRAE (1914), donde se aceptaron la primera y la tercera acepción anteriores. La referencia a la segunda acepción aparece por primera vez en el suplemento a la decimonovena edición (1970):
Género literario creado por Ramón del Valle-Inclán. Deforma sistemáticamente la realidad, resaltando sus rasgos grotescos y absurdos, a la vez que degrada los valores literarios consagrados. Para ello, el lenguaje coloquial se dignifica con fines artísticos para permitir expresiones cínicas y jergas[3][Nota 2].
El esperpento hizo su primera aparición como auténtico género dramático en la obra de 1920 Luces de Bohemia, de Valle-Inclán. Las metáforas conceptuales de este género teatral se inspiraron en lugares reales; por ejemplo, el callejón del Gato de la obra se inspiró en el mercado de feriantes de la calle de Álvarez Gato de Madrid. [Nota 3] El rasgo más característico de la calle real era la fachada publicitaria, en la que colgaban un espejo cóncavo y otro convexo que distorsionaban la imagen de todos los que pasaban por allí[4][Nota 4] Los espejos fueron utilizados por Valle-Inclán como metáfora en sus obras y narraciones.

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