Genero literario del cantar delos cantares

Genero literario del cantar delos cantares

Genero literario del cantar delos cantares

Canción de salomón

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Uno de los tres libros de Salomón, contenidos en el canon hebreo, griego y cristiano de las Escrituras. Según la interpretación general el nombre significa «el más excelente, el mejor canto». (Cf. las formas similares de expresión en Éxodo 26:33; Ezequiel 16:7; Daniel 8:25, utilizadas en toda la Biblia para denotar lo más elevado y mejor de su clase). Algunos comentaristas, por no haber captado la homogeneidad del libro, lo consideran una serie o cadena de cantos.
Tanto la acentuación poética tradicional como el lenguaje utilizado para expresar los pensamientos muestran que el libro es un auténtico poema. Se ha intentado demostrar de diversas maneras la existencia de un metro definido en el texto hebreo. La opinión del presente escritor es que se puede aplicar un metro trocaico de seis sílabas a la versión original hebrea (De re metrica Hebraeorum, Friburgo, Baden, 1880), y el verdadero sentido del texto. El carácter esencialmente lírico de la canción es inconfundible. Pero como aparecen varias voces y escenas, tampoco debe dejar de reconocerse el carácter dramático del poema; sin embargo, es evidente que el desarrollo de una acción externa no es tanto la intención como el despliegue de la expresión lírica del sentimiento bajo circunstancias variables. La forma de composición de la cantata está sugerida por la presencia de un coro de las «hijas de Jerusalén», aunque el texto no indica claramente cómo se reparten las palabras entre los distintos personajes. Esto explica la teoría que se ha propuesto a veces de que hay diferentes personajes que, como novia y novio, o como amantes, hablan con, o del, otro. Stickel, en su comentario, asigna tres personas diferentes al papel del novio y dos al de la novia. Pero este tratamiento arbitrario es el resultado del intento de convertir el Cantar de los Cantares en un drama adecuado para la escena.

Salmos de salomón

¿Identificar el género de una obra espiritual la sitúa simplemente en una categoría literaria en la que puede compararse con otras obras del mismo género? ¿O el conocimiento del género ayuda al lector a comprender la obra más profundamente de lo que lo haría si se ignorara el género? David Perrin explora esta última posibilidad en este ensayo que aparece en una colección de ensayos en honor a las contribuciones de Bernard McGinn al estudio del misticismo. He aquí el resumen del ensayo:
La sensibilidad al género literario del Cántico Espiritual de Juan de la Cruz es importante, ya que la investigación sobre el género indica que la determinación del género es un intento no sólo de mirar hacia atrás y clasificar el texto en la fase de su producción y estado actual, sino también de reconocer el género como una forma para la producción de nuevo significado que, por su propia naturaleza, mira hacia el futuro. El género, por tanto, apunta al lector en una dirección concreta en relación con el significado de un texto y es en sí mismo un juicio sobre su significado.    El modo en que se aborde el género -ya sea como herramienta de clasificación (que deja el texto a distancia del lector actual) o como forma de producción de sentido (compromiso del lector actual en la extracción de nuevas ideas para vivir hoy)- determinará el modo en que el lector/intérprete contemporáneo aborde el Cántico Espiritual en una lectura actual. La cuestión clave que se explora en este artículo es, pues, la siguiente: ¿es el género literario del Cántico Espiritual una mera función del estilo de Juan de la Cruz, del contenido de la obra, de su estructura, de su métrica, de los diversos temas que contiene, etc.? ¿O el género contribuye de manera más sustantiva a la comprensión actual de este texto? Siguiendo la teoría literaria y la hermenéutica filosófica de Paul Ricoeur, este capítulo del libro estudia el género literario del Cántico Espiritual en este último marco.

Testamento de salomón

En la historia de la Iglesia, posiblemente no haya habido ningún otro libro que haya sido objeto de una variedad tan amplia y diversa de interpretaciones como el Cantar de los Cantares. Nadie discutirá que el libro contiene un contenido sexual muy explícito que expresa el amor romántico y conyugal entre un hombre y una mujer.
Sin embargo, existe una amplia y variada plétora de opiniones sobre cómo debe entenderse e interpretarse el Cantar de los Cantares. Algunos entienden este libro como una alegoría de Cristo y su iglesia. Otros leen este libro como una dramática historia de amor que describe la belleza y la intimidad del matrimonio, mientras que otros lo leen como una colección de poemas de amor encadenados. La última de estas tres interpretaciones se basa en 1 Reyes 4:32, donde se nos dice que los cantos de Salomón fueron 1.005.
La visión alegórica es la que ha dominado la historia de la Iglesia. Hombres como Cipriano, Agustín, Orígenes y otros han leído este libro como una representación de Dios y su iglesia. Por ejemplo, mientras defendía a la iglesia contra la readmisión de los lapsos que habían caído durante la persecución de Decio en su primer Tratado, Cipriano compara a la iglesia con la pastora sulamita de la que se dice que no tiene defectos (Cantar 4:7). Por lo tanto, volver a comunicar a aquellos que habían avergonzado tanto el nombre de Cristo y de su novia sería, en el pensamiento de Cipriano, magullar el rostro de una novia sin defectos.

El libro de los cánticos: una nueva r…

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Estos cánticos son bastante largos, y los de los días de la semana muestran algo de tema penitencial; pero estos últimos no se usaban a menudo, ya que todas las fiestas, incluso las simples, en todo s, y todos los días de la semana en Pascua tomaban el Cántico de Daniel del domingo.
Para los días de la semana en Adviento, Carnaval, Cuaresma y Días de las brasas, si no son sustituidos por fiestas de mayor rango -debido a la multitud de fiestas en el resto del año, éstas constituyen casi la totalidad de los días que antes no tenían el Cántico de Daniel- se seguirían utilizando los siete Cánticos originales.
La Liturgia de las Horas utiliza un cántico del Antiguo Testamento cada día en Laudes, «cada día de la semana del ciclo de cuatro semanas [tiene] su propio cántico y el domingo se pueden alternar las dos secciones del Cántico de los Tres Niños»[1] La liturgia anterior a la reforma después de la

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