• Jue. Oct 21st, 2021

A que genero literario pertenecen las novelas ejemplares

A que genero literario pertenecen las novelas ejemplares

A que genero literario pertenecen las novelas ejemplares

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La literatura, en sentido amplio, es cualquier conjunto de obras escritas, pero también se utiliza de forma más restringida para los escritos considerados específicamente como una forma de arte, especialmente la ficción en prosa, el teatro y la poesía[2]. En los últimos siglos, la definición se ha ampliado para incluir la literatura oral, gran parte de la cual ha sido transcrita[3] La literatura es un método de registro, conservación y transmisión de conocimientos y entretenimiento, y también puede tener una función social, psicológica, espiritual o política.
La literatura, como forma de arte, también puede incluir obras de diversos géneros de no ficción, como la biografía, los diarios, las memorias, las cartas y el ensayo. Dentro de su amplia definición, la literatura incluye libros de no ficción, artículos u otra información impresa sobre un tema concreto[4][5].
Etimológicamente, el término deriva del latín literatura/litteratura «aprendizaje, una escritura, gramática», originalmente «escritura formada con letras», de litera/littera «letra»[6] A pesar de ello, el término también se ha aplicado a los textos hablados o cantados[7][8] Los avances en la tecnología de la impresión han permitido una distribución y proliferación cada vez mayor de las obras escritas, que ahora incluye la literatura electrónica.

Ficción

En este artículo se analizan varios conceptos de Bajtín sobre el discurso en el género de la novela (especialmente los que se encuentran en sus textos Épica y novela y El discurso en la novela) como forma de entender algunos aspectos discursivos del Quijote de Miguel de Cervantes. A continuación, procedemos a una comparación con el discurso de otra obra literaria que reproduce parcialmente el Quijote: el cuento «Pierre Menard, autor del Quijote», de Jorge Luis Borges. Por último, se discute brevemente el problema de la casi ausencia de Dom Quijote en la obra de Bajtín sobre el género de la novela, al tiempo que se presenta la hipótesis de Walter Reed de que, al igual que en el cuento de Borges, la propia teoría de Bajtín también reproduce parcialmente el particular modo de pensar del Quijote.
Las razones para celebrar el Quijote de Cervantes son varias; dos de ellas están prácticamente por encima de todas las demás: la lengua y la época. Dos afirmaciones son necesarias para esta discusión: la primera, que Cervantes fue un hombre de su tiempo; la segunda, que Cervantes es un autor de su tiempo -o, para referirnos a Bajtín (1990b)1

Géneros literarios

Entre las numerosas páginas de material preliminar que preceden a la primera edición de las Novelas Ejemplares de Cervantes1 se encuentra un breve y enigmático prólogo dirigido al lector. Es la más elocuente de todas las introducciones con las que Cervantes
cuatro razones principales por las que sus lectores deberían tomarlas en serio, aunque no demasiado: son un entretenimiento inofensivo, contienen ejemplos provechosos, cada una de ellas es obra del propio Cervantes, y todas ellas
en Madrid. Los últimos cuatro años de su vida vieron la culminación de su carrera literaria: a las Novelas Ejemplares les siguió en 1614 un largo poema alegórico, el Viaje del Parnaso; 1615 trajo la Segunda Parte del Quijote y las Ocho obras y Ocho entremeses. Su gran novela épica Los trabajos de Persiles y Sigismunda se publicó póstumamente en 1617. El prólogo de esta obra, lleno de bromas intrascendentes y autodesprecio, contiene
La profesionalidad de Cervantes tiene un doble significado para las Novelas Ejemplares. Como colección, las novelas ilustran la enorme variedad que caracteriza al conjunto de su obra y, en particular,

Novela

Hace muchos años, adopté una política deliberada para guiar mis elecciones en la lectura de ficción. Decidí alternar un libro «serio» con un libro «divertido»: así, a Swag, de Elmore Leonard, le seguiría Invitación a una decapitación, de Vladimir Nabokov; después de En la playa de Chesil, de Ian McEwan, cogí Bajo la cúpula, de Stephen King. Todavía sigo este patrón, al menos la mayor parte del tiempo. El atractivo de este enfoque es sencillo. La literatura seria y la ficción de género ofrecen diferentes tipos de placeres. La literatura seria es gratificante, pero requiere cierto esfuerzo y atención, por lo que tiene sentido tomarse un descanso y leer algo más ligero entre medias, como si se tratara de intervalos de carrera.
Los placeres de la ficción de género se consideran los placeres de la relajación, de la familiaridad, de no tener que comprometerse plenamente, de dejar que la novela haga el trabajo de entretenerte. Por el contrario, los placeres del arte serio exigen un esfuerzo de pensamiento y sentimiento por parte del público, involucrando la mente y la imaginación activamente mientras el lector piensa a través de la obra literaria. La distinción entre estos dos tipos de placer adquiere rápidamente un aspecto evaluativo, en la línea sugerida por John Stuart Mill: «Pero no se conoce ninguna teoría epicúrea de la vida que no asigne a los placeres del intelecto, de los sentimientos y de la imaginación, y de los sentimientos morales, un valor mucho mayor como placeres que a los de la pura sensación».1 Se supone que el hecho de que los placeres de la literatura sean mayores que los de la ficción de género es una prueba de su superioridad estética y moral.

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