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Tubos de ensayo en ingles

Tubos de ensayo en ingles

Gradilla para tubos de ensayo

Un tubo de ensayo, también conocido como tubo de cultivo o tubo de muestra, es una pieza común de material de vidrio de laboratorio que consiste en un tubo de vidrio o plástico transparente en forma de dedo, abierto en la parte superior y cerrado en la parte inferior.
Los tubos de ensayo destinados a trabajos químicos generales suelen ser de vidrio, por su relativa resistencia al calor. Los tubos fabricados con vidrios resistentes a la dilatación, sobre todo el vidrio de borosilicato o el cuarzo fundido, pueden soportar altas temperaturas de hasta varios cientos de grados centígrados.
Un tubo de ensayo de química suele tener un fondo plano, un fondo redondo o un fondo cónico. Algunos tubos de ensayo están hechos para aceptar un tapón de vidrio esmerilado o un tapón de rosca. A menudo están provistos de una pequeña zona de vidrio esmerilado o de esmalte blanco cerca de la parte superior para poder etiquetar con un lápiz.
Los tubos de ensayo son muy utilizados por los químicos para manipular productos químicos, especialmente para experimentos y ensayos cualitativos. Su fondo esférico y sus lados verticales reducen la pérdida de masa al verterlos, facilitan su lavado y permiten un cómodo control del contenido. El cuello largo y estrecho del tubo de ensayo ralentiza la propagación de los gases al entorno.

Soporte para tubos de ensayo

Su tamaño oscila entre un par de pulgadas y varios centímetros de largo, y entre unos milímetros y un par de centímetros de diámetro. Están diseñados para permitir un fácil calentamiento de las muestras, para ser mantenidos en una llama, y a menudo están hechos de vidrios resistentes a la expansión, como el vidrio de borosilicato (conocido por marcas como Pyrex y Kimax).
Calorímetro – Mechero Bunsen – Condensador – Campana de humos – Placa de agar – Aspirador – Espectrofotómetro – Placa de microtitulación – Lector de placas – Mezclador estático – Mezclador de vórtice – Mezclador de vórtice – Placa de agar

Fecundación in vitro

Su tamaño oscila entre un par de pulgadas y varios centímetros de largo, y entre unos milímetros y un par de centímetros de diámetro. Están diseñados para permitir un fácil calentamiento de las muestras, para ser mantenidos en una llama, y a menudo están hechos de vidrios resistentes a la expansión, como el vidrio de borosilicato (conocido por marcas como Pyrex y Kimax).
Calorímetro – Mechero Bunsen – Condensador – Campana de humos – Placa de agar – Aspirador – Espectrofotómetro – Placa de microtitulación – Lector de placas – Mezclador estático – Mezclador de vórtice – Mezclador de vórtice – Placa de agar

Soporte para tubos de ensayo

óvulo fuera del cuerpo de la mujer. El uso del término, tanto en los medios de comunicación como en las publicaciones científicas del siglo XX, ha ido acompañado de debates y controversias sobre la ética de las tecnologías de reproducción, como
William Pancoast, un médico de Filadelfia, realizó la primera inseminación artificial que dio lugar a un nacimiento con éxito en 1884, lo que supuso el nacimiento del primer bebé de probeta. A pesar de ser el primer caso de reproducción asistida por un médico, la grandeza del acontecimiento no fue reconocida por el público ni por los medios de comunicación de forma notable.
Cuando la investigación sobre la fecundación in vitro avanzó a mediados del siglo XX, los medios de comunicación empezaron a prestar más atención a la idea de los bebés probeta y al impacto que su existencia tendría en el mundo. Las publicaciones empezaron a publicar artículos a principios del siglo XX en los que se discutía la ética de la creación de niños por medios distintos a las relaciones sexuales humanas. Publicaciones como The New York Times, Scientific American y Newsweek, entre otras, publicaron artículos en los que se hablaba de los bebés probeta y de las tecnologías utilizadas para crearlos, centrándose en lo que su existencia significaba para el desarrollo de la comprensión pública de la reproducción, así como en la ética que implicaba una comprensión tan avanzada. Los artículos se abstenían de mostrarse abiertamente indignados ante los experimentos, pero reconocían la controversia que suponían estos nuevos avances científicos y la incluían en su cobertura.

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