• Jue. Oct 21st, 2021

Como se hace un ensayo filosofico

Como se hace un ensayo filosofico

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La introducción es una parte muy importante de tu ensayo: en ella debes exponer claramente cuál es tu tesis y cómo pretendes defenderla. Debes facilitar al máximo que tu lector siga tu argumento en el cuerpo principal. Esto significa que, en su introducción, no debe presentar puntos que no se mencionarán en el ensayo principal. Por ejemplo, no es necesario dar información biográfica sobre un filósofo, a menos que la necesite para su argumento. Del mismo modo, tu lector no debe ser sorprendido con nuevos puntos importantes cuando recorra tu argumento: por lo tanto, si te das cuenta de que vas a introducir una nueva idea importante en el cuerpo principal que no has mencionado en la introducción, deberías considerar volver atrás y hacer los cambios necesarios en la introducción.
Como ya he mencionado, en el cuerpo principal es donde se desarrolla plenamente el argumento. Cada vez que hagas un nuevo punto, recuerda siempre explicitar cómo se relaciona con el argumento principal o la tesis. Si haces una afirmación controvertida, explica por qué crees que el lector debe aceptarla. Si citas las ideas de otra persona, recuerda siempre citarlas adecuadamente para evitar el plagio. Además, intenta limitar una idea o punto principal por párrafo, asegurándote de que cada párrafo está conectado de forma coherente con el anterior y el siguiente. Una buena forma de hacerlo es pensar en cada párrafo como si fuera un pequeño ensayo: la primera frase (o frase temática) es la introducción, y debe resumir lo que vas a explicar en ese párrafo y su relación con el anterior; la parte central de tu párrafo es como el cuerpo principal del ensayo, en el que desarrollas tu punto de vista, aportando definiciones o ejemplos; y la última frase es la conclusión, donde vuelves a resumir lo que acabas de explicar y muestras su relación con el párrafo siguiente.

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La introducción es una parte muy importante de tu ensayo: aquí tienes que exponer claramente cuál es tu tesis y cómo pretendes defenderla. Debes facilitar al máximo al lector el seguimiento de tu argumento en el cuerpo principal. Esto significa que, en su introducción, no debe presentar puntos que no se mencionarán en el ensayo principal. Por ejemplo, no es necesario dar información biográfica de un filósofo, a menos que la necesite para su argumento. Del mismo modo, tu lector no debe ser sorprendido con nuevos puntos importantes cuando recorra tu argumento: por lo tanto, si te das cuenta de que vas a introducir una nueva idea importante en el cuerpo principal que no has mencionado en la introducción, deberías considerar volver atrás y hacer los cambios necesarios en la introducción.
Como ya he mencionado, en el cuerpo principal es donde se desarrolla plenamente el argumento. Cada vez que hagas un nuevo punto, recuerda siempre explicitar cómo se relaciona con el argumento principal o la tesis. Si haces una afirmación controvertida, explica por qué crees que el lector debe aceptarla. Si citas las ideas de otra persona, recuerda siempre citarlas adecuadamente para evitar el plagio. Además, intenta limitar una idea o punto principal por párrafo, asegurándote de que cada párrafo está conectado de forma coherente con el anterior y el siguiente. Una buena forma de hacerlo es pensar en cada párrafo como si fuera un pequeño ensayo: la primera frase (o frase temática) es la introducción, y debe resumir lo que vas a explicar en ese párrafo y su relación con el anterior; la parte central de tu párrafo es como el cuerpo principal del ensayo, en el que desarrollas tu punto de vista, aportando definiciones o ejemplos; y la última frase es la conclusión, donde vuelves a resumir lo que acabas de explicar y muestras su relación con el párrafo siguiente.

Ensayo filosófico argumentativo

La escritura filosófica es diferente de la que se le pedirá en otros cursos. La mayoría de las estrategias que se describen a continuación también te servirán para escribir en otros cursos, pero no asumas automáticamente que todas lo harán. Tampoco debe suponer que todas las pautas de escritura que le han dado otros profesores son importantes cuando escribe un trabajo de filosofía. Algunas de esas pautas se incumplen habitualmente en la buena prosa filosófica (por ejemplo, véanse las pautas sobre gramática, más adelante).

Lógica

Escribir bien es el producto de una formación adecuada, mucha práctica y mucho trabajo. Las siguientes observaciones, aunque no garantizan un trabajo de máxima calidad, deberían ayudarte a determinar hacia dónde dirigir tus esfuerzos. En primer lugar, ofrezco algunos comentarios generales sobre la escritura filosófica y, a continuación, algunos puntos específicos sobre lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer.
Uno de los primeros puntos que hay que tener claro es que un ensayo filosófico es bastante diferente de un ensayo en la mayoría de las otras materias. Esto se debe a que no es un trabajo de investigación ni un ejercicio de autoexpresión literaria. No es un informe de lo que han dicho varios estudiosos sobre un tema concreto. No presenta los últimos resultados de pruebas o experimentos. Y no presenta sus sentimientos o impresiones personales. En cambio, es una defensa razonada de una tesis. ¿Qué significa esto?
Significa, sobre todo, que debe haber un punto concreto que intente establecer -algo de lo que intente convencer al lector para que lo acepte- junto con los motivos o la justificación de su aceptación.

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