Analisis literario de cien años de soledad

Analisis literario de cien años de soledad

Cien años de soledad realismo mágico

Cien años de soledad puede leerse como una alegoría de la historia de Colombia, que representa los acontecimientos históricos y la mitología de la nación a través de la familia Buendía. La larga historia de estratificación social y disparidad de riqueza de Colombia -vestigios de la dominación colonial- se representa en las diferencias entre la vida sencilla que lleva la gente de Macondo y la lucha de los intrusos como Fernanda por asimilarse a la vida del pueblo. La guerra que se libra a lo largo del libro es una referencia a La Violencia, la guerra civil entre los partidos liberal y conservador de Colombia, que se calcula que costó la vida a unas 200.000 personas. Los combates se desarrollaron en gran medida en las zonas rurales, y los dirigentes políticos y la policía animaron a los empobrecidos partidarios del Partido Conservador a arrebatar las tierras a los campesinos liberales. La censura y las represalias contra las informaciones de la prensa eran habituales en la época, como ocurre en el libro cuando José Arcadio Segundo intenta difundir la masacre que tiene lugar mientras los trabajadores de la intrusa plantación de plátanos americana están en huelga. Los habitantes de Macondo prefieren creer el informe oficial, que suprime el número total de muertos, antes que creer el relato de primera mano de un radical. Aunque la línea de tiempo está condensada y los sucesos reimaginados en el contexto de la ciudad ficticia de Macondo, la mayoría de los sucesos importantes tienen una base real.

Analisis literario de cien años de soledad del momento

A principios de este año hice mi primera visita a Colombia. Durante mi estancia, me familiaricé con muchos de los emblemas en torno a los cuales gira la imagen de esta maravillosa nación. Está, por supuesto, el café, uno de los mejores del mundo y quizás conocido principalmente por los estadounidenses por el bigotudo Juan Valdez. También están las antiguas civilizaciones indígenas, cuyos exquisitos artefactos se pueden ver en museos de todo el mundo. También está el mundialmente famoso pintor Fernando Botero, que ha adaptado su estilo único para representar innumerables iconos nacionales, así como las torturas practicadas por los soldados estadounidenses en la prisión iraquí de Abu Ghraib. Y, sobre todo, el autor más querido de Colombia, Gabriel García Márquez.
Hay una anécdota que se cuenta a menudo y que da en el clavo de la grandeza de este escritor. Mientras escribía Cien años de soledad, se reunía periódicamente con su colega Álvaro Mutis y le ponía al corriente de sus progresos narrándole los últimos acontecimientos de su novela. Sólo había un problema: nada de lo que García Márquez le contaba a Mutis ocurría realmente en el libro. Había inventado toda una novela en la sombra mientras estaba escribiendo uno de los libros más imaginativos y repletos de la historia de la literatura moderna. Esta es una medida de cuántas realidades en competencia existían en la voraz mente de García Márquez.

Aureliano josé

De todas las obras de García Márquez , esta novela es la más fascinante y la más compleja. Desde el principio, reconocemos los mismos elementos -aunque más elaborados- que los de los personajes y situaciones de su ficción más breve. En palabras del escritor peruano Mario Vargas Llosa: «Cien años de soledad amplía y engrandece el mundo erigido por sus libros anteriores». De hecho, la novela es una brillante amalgama de elementos de todas las historias anteriores de García Márquez, incluyendo elementos de la ficción de otros novelistas americanos, parábolas bíblicas y experiencias personales que sólo el autor conoce.
La estructura básica de la novela traza la crónica de la familia Buendía a lo largo de un siglo. Es la historia de una familia con ineludibles repeticiones, confusiones y progresiva decadencia. Comenzando en algún momento a principios del siglo XIX, el lapso de tiempo de la novela cubre el ascenso y la caída de la familia desde la fundación de Macondo por el joven patriarca, José Arcadio Buendía, hasta la muerte del último miembro de la línea. A lo largo de la narración, los destinos de los Buendía y de Macondo son reflejos paralelos. De hecho, asistimos a la historia de un pueblo que, al igual que las tribus errantes de Israel, se entiende mejor en términos de su génesis a partir de una única familia.

Lección moral de cien años de soledad

El estilo realista mágico y la sustancia temática de Cien años de soledad la consagraron como una importante novela representativa del Boom literario latinoamericano de las décadas de 1960 y 1970,[5] influenciado estilísticamente por el Modernismo (europeo y norteamericano) y el movimiento literario cubano de Vanguardia.
Desde que se publicó por primera vez en mayo de 1967 en Buenos Aires por la Editorial Sudamericana, Cien años de soledad ha sido traducida a 46 idiomas y ha vendido más de 50 millones de ejemplares[6][7][8][9] La novela, considerada la obra magna de García Márquez, sigue siendo ampliamente aclamada y se reconoce como una de las obras más significativas tanto del canon literario hispano[10] como de la literatura mundial[1][3].
Gabriel García Márquez fue uno de los cuatro novelistas latinoamericanos incluidos por primera vez en el Boom literario latinoamericano de las décadas de 1960 y 1970; los otros tres fueron el peruano Mario Vargas Llosa, el argentino Julio Cortázar y el mexicano Carlos Fuentes. Cien años de soledad (1967) dio a García Márquez fama internacional como novelista del movimiento del realismo mágico dentro de la literatura latinoamericana[11].

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